Patrona de los monteros

La Virgen de la Cabeza es la patrona de los monteros, esta devoción tiene una relación histórica con la caza debido a su ubicación en la Sierra de Andújar.

En este lugar geográfico  donde apareció la Virgen de la Cabeza se encuentra una de las mayores concentraciones de fincas de caza mayor en España.

Salve montera

Al comienzo de las monterías, antes de salir hacia los puestos de caza, se reza una salve que fue escrita por Jaime de Foxa para que proteja y ayude a los cazadores en sus lances monteros.

Este escritor era muy devoto de la Virgen de la Cabeza, un gran amante de la caza y de la Sierra de Andújar.

Jaime de Foxa fue autor del libro ‘Solitario’ (meditaciones y andanzas de un jabalí), una obra maestra de la literatura cinegetica.

En honor a este escritor hay un monumento de piedra con forma de jabalí en la carretera de la Virgen.

Letra salve montera

Versión corta:

“Dios te Salve, Virgen de la Cabeza, Reina y Madre de Misericordia, que desde las solanas del Jándula atalaya sois de las cumbres incomodas, Vida dulzura y esperanza nuestra, en la grandeza de vuestro altar serrano, que cierran en columnas de rocas enmontadas los peñones del Tapujar y del Rosalejo, sobre los azules retablos de la sierra Madrona.

Dios te Salve, Patrona de los viejos monteros, a ti llamamos Señora delas pedrizas y las umbrías, los desterrados de Eva que ven en vos la luz inmaterial que ilumina los riscos. A ti suspiramos, Patrona de los portillos y de las manchas, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas, que a tus pies dividimos para Tu patronazgo en esos valles del Estena y del Bémbezar, del Bullaque y del Sardinilla, del Jándula y del Guadiana, que en el mapa de España mosaicos son de nuestra humilde ofrenda”

Versión larga:

Dios te salve, Virgen de la cabeza, reina y madre de misericordia, que donde las solanas del Jándula, atalaya sois de las cumbres incómodas.
Vida, dulzura y esperanza nuestra en la grandeza de vuestro altar serrano, que cierran en columnas de rocas enmontadas los peñotes del Tamujar y del Rosalejo, sobre los azules retablos de la sierra Madroña.
Dios te salve, Patrona de los viejos monteros.
A ti llamamos, Señora de las pedrizas y de las umbrías, los desterrados hijos de Eva, que ven en Vos, la luz inmaterial que ilumina los riscos.
A ti suspiramos, Patrona de los portillos y de las manchas, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas, que a tus pies dividimos para tu patronazgo en esos valles del Estema y del Benbézar, del Bullaque y del Sardinilla, del Jándula y del Guadiana, que en el mapa de España mosaico son de nuestra humilde ofrenda.
Ea, pues, Señora, Abogada nuestra; Desde tu alto santuario, laureado y castrense, bendice aquellos suelos que tu mirar sencillo endulzó siempre y cierra donde la áspera negrura de los Alarcones y el Contadero, hasta la sonrisa soleada de Valdegrana y el Socor, el garabato femenino de tu bendición generosa.
Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, para que la fuerza de tu amparo se extienda a los lejanos alcornocales de Hornachuelas y de la sierra de San Pedro; a los bravíos montes de Ciudad Real y Toledo; a las nieves del Pirineo y de Cantabria; donde unos hombres de buena voluntad, adorando a la creación entera, en ti adoran a la más alta y tierna de las criaturas.
Y después de este destierro, Virgen Santa de Andújar muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce siempre Virgen María! Protege a cuantos aman las soledades que te sirven de manto y el aire puro que es corona de luz en tu santuario.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar tus mercedes en el servicio de una caballerosa regla de intemperies, que ya condujo a Eustaquio el Romano, a Germán el Galo y a Huberto el de Aquitania, por la senda que lleva a gozar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amen.

¡Viva la Virgen de la Cabeza!