Tabla de contenidos
- 1 Origen histórico y devoción compartida
- 2 El enigma del antiguo camino
- 3 Reconstrucción y características del itinerario
- 4 Desarrollo del recorrido: de Montoro al Guadalquivir
- 5 Tramo intermedio: paisaje, historia y tradición
- 6 Encuentro de cofradías y ascenso a Sierra Morena
- 7 Tramo final: naturaleza y llegada al Santuario
- 8 Recuperación de la memoria colectiva
- 9 Agradecimiento
Origen histórico y devoción compartida
La ciudad de Montoro ha mantenido durante siglos una estrecha vinculación espiritual con la Virgen de la Cabeza, patrona de Sierra Morena. Esta devoción, compartida con la cercana Andújar, se consolidó definitivamente tras la fundación en 1562 de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza en la entonces villa montoreña.
A partir de ese momento, la peregrinación anual al Santuario de la Virgen de la Cabeza se convirtió en una tradición profundamente arraigada. Cada último domingo de abril, los romeros emprendían el camino hacia el Cerro del Cabezo en un ambiente festivo, acompañados de música y danzantes. En sus primeras etapas, pernoctaban en grandes tiendas de campaña que transportaban consigo, pasando posteriormente a disponer de una casa propia en el entorno del santuario.
El enigma del antiguo camino
Aunque la tradición peregrina estaba bien documentada, el trazado exacto del camino seguido por los romeros de Montoro se perdió con el paso del tiempo. La llegada de las carreteras modernas y nuevos medios de transporte a comienzos del siglo XX provocó el abandono de estas rutas tradicionales, quedando relegadas al olvido.
La recuperación de este itinerario surgió como una inquietud por reconstruir no solo un recorrido físico, sino también una parte esencial del patrimonio cultural montoreño. Para ello, se recurrió a testimonios orales de personas mayores y antiguos miembros de la cofradía, así como al estudio de cartografía histórica.
Uno de los testimonios clave situaba el paso por la zona de la Centenera de Marmolejo, donde los romeros montoreños se unían a la cofradía marmolejeña en un emblemático puente sobre el río Guadalquivir. Este dato permitió reconstruir con bastante precisión el trazado original.

Reconstrucción y características del itinerario
El camino recuperado destaca por discurrir mayoritariamente por antiguas vías pecuarias y senderos tradicionales, alejados de las carreteras actuales. Este hecho refuerza la autenticidad del trazado, que responde a la lógica de los desplazamientos históricos: rutas más directas, accesibles y adaptadas al tránsito de personas y animales.
La investigación permitió definir un itinerario coherente, posiblemente idéntico al utilizado durante siglos. Su recuperación no solo supone un logro histórico, sino también la oportunidad de poner en valor un patrimonio inmaterial ligado a la devoción popular.
Desarrollo del recorrido: de Montoro al Guadalquivir
La peregrinación comenzaba en el corazón de Montoro, probablemente desde la parroquia de San Bartolomé y la Plaza de España. Desde allí, los romeros descendían hacia el río Guadalquivir, cruzándolo por el antiguo puente y adentrándose en el barrio del Retamar.
El recorrido continuaba en dirección al arroyo Martín Gonzalo, cuyo histórico puente servía de paso hacia los caminos rurales. A partir de este punto, los peregrinos tomaban el Cordel de las Vacas Bravas, una vía pecuaria que estructuraba buena parte del trayecto.
Este tramo incluía la llegada al entorno del santuario de la Virgen de la Fuensanta y el ascenso progresivo por zonas agrícolas y de monte bajo, atravesando lugares como el arroyo Corcomé, Blanco Hermoso y el Charco del Novillo.
Tramo intermedio: paisaje, historia y tradición
Uno de los elementos más destacados del recorrido es su paso por espacios de gran valor histórico y etnográfico. Entre ellos se encuentra el antiguo complejo de San Camilo, ejemplo del pasado agrícola e industrial de la zona, visible desde la distancia durante el trayecto.
El camino desciende posteriormente hacia la confluencia del río Yeguas con el Guadalquivir, conocida como la Boca del Río. Este enclave natural marcaba un punto clave antes de adentrarse en tierras jiennenses.
Encuentro de cofradías y ascenso a Sierra Morena
Tras cruzar el río Yeguas, los romeros alcanzaban la finca del Ecijano y se dirigían hacia el punto de encuentro con la cofradía de Marmolejo. Este momento, situado en el puente sobre el Guadalquivir cercano al balneario, constituía uno de los instantes más significativos de la peregrinación, donde la celebración, la música y las danzas alcanzaban su máxima expresión.
A partir de aquí, ambas cofradías continuaban juntas por el denominado Camino Viejo de Marmolejo, ascendiendo hacia la finca de La Centenera. Este tramo implicaba un notable esfuerzo físico, con un desnivel considerable que ponía a prueba tanto a los peregrinos como a sus cabalgaduras.
Tramo final: naturaleza y llegada al Santuario
Una vez superado el ascenso, los romeros se adentraban en el entorno de Lugar Nuevo, en plena Sierra Morena. Este espacio destaca por su extraordinaria riqueza paisajística y faunística, albergando algunas de las especies más emblemáticas y amenazadas de la península ibérica.
El camino continuaba por enclaves como Navalasno y el arroyo de los Santos, en un entorno de gran belleza natural que anunciaba la proximidad del destino final.
Finalmente, tras aproximadamente 55 kilómetros de recorrido y unas 10 horas de camino, los peregrinos alcanzaban el Santuario de la Virgen de la Cabeza, culminando una experiencia tanto física como espiritual.
Recuperación de la memoria colectiva
La reconstrucción de este camino supone mucho más que la recuperación de una ruta histórica. Representa la puesta en valor de una tradición centenaria que forma parte de la identidad de Montoro y su vinculación con la romería de la Virgen de la Cabeza.
Hoy, este itinerario se presenta como una oportunidad para revivir la experiencia de los antiguos romeros, fomentando el conocimiento del territorio, el respeto por el patrimonio natural y el fortalecimiento de los lazos culturales entre Montoro, Marmolejo y Andújar.
En definitiva, se trata de un legado que, tras más de un siglo en el olvido, vuelve a cobrar vida para las generaciones presentes y futuras.
Agradecimiento
Desde virgendelacabeza.net queremos expresar nuestro agradecimiento al autor original de este trabajo de investigación Francisco Aguilar Pérez ( blog Pasión por Montoro), cuya labor ha permitido rescatar del olvido este histórico camino de peregrinación. Su dedicación y esfuerzo contribuyen de manera fundamental a conservar y difundir el patrimonio cultural y devocional ligado a la Virgen de la Cabeza.







