Medallas

Medallas con imagenes religiosas

La práctica de llevar medallas de devoción comenzó muy pronto en la historia de la Iglesia; Los arqueólogos han descubierto una medalla con imágenes de los santos Pedro y Pablo que data del siglo II. También han encontrado otra medalla con la imagen de un mártir, probablemente San Lorenzo, que data del año 300. Hay muchas otras medallas que datan del periodo comprendido entre el 300 y el 700. En la última parte del Imperio Romano, después de que los emperadores se hicieran cristianos, hay muchas monedas con la imagen de Cristo o con el crismón, el vestido blanco que llevaban los niños en el bautismo y que significaba la limpieza del pecado. Los estudiosos están seguros de que muchas de estas monedas se utilizaban como medallas de devoción.

Con el uso de medallas religiosas, la Iglesia primitiva redefinió la práctica pagana de llevar amuletos, piezas de metal u otro material que se creía que alejaban el mal o la enfermedad. La Iglesia santificó la práctica, eliminando la percepción de que el amuleto tenía «poder» y sustituyéndola por el entendimiento de que llevar una medalla tiene como objetivo recordar al portador el poder de Jesús en su vida. Dentro de la Iglesia, la práctica de llevar medallas por motivos religiosos recuerda a los cristianos su vínculo con Jesucristo. Un ejemplo de ello es que en el año 400 San Germán regaló a la joven Santa Genoveva una medalla con el signo de la cruz como recuerdo de su voto de virginidad.

Medallas religiosas en la Edad Media

Hay pocos ejemplos de uso de medallas en la Alta Edad Media (800 – 1100). Hacia el siglo XII se inició la práctica de estampar medallas que conmemoraban las visitas a importantes lugares de peregrinación. El papa Inocencio III concedió a los sacerdotes de la iglesia de San Pedro de Roma el monopolio de la fundición de medallas de peregrino para distribuirlas entre quienes visitaran la basílica.

Moneda antigua

En la Baja Edad Media (a partir del año 1200) existía un tipo de medalla llamada jetton. Estas medallas servían como marca de identificación para los propietarios y podían utilizarse como billete o tarjeta de visita. Además de la marca de identificación, el jetton podía llevar inscrita una frase religiosa como «Amad a Dios y alabadle», o «Señor, Dios nuestro», o «Ave María, Madre de Dios». Las iniciales que más se inscribían eran IHS, una forma de escribir el nombre de Jesús.

Las medallas religiosas en la historia

Las medallas religiosas, tal y como se conocen hoy en día, comenzaron a aparecer en el año 1500. El Papa Pío V (1504 – 1572) comenzó la práctica de bendecir medallas devocionales en 1566, el primer año de su papado. Bendijo una medalla con la imagen de Jesús y María y la práctica de bendecir medallas devocionales se extendió rápidamente por todo el mundo católico. En el siglo XVII, muchas ciudades europeas tenían sus propias medallas con imágenes de Jesús y María o de un santo patrón. Con el tiempo, se harían medallas con acontecimientos de la vida de Jesús, apariciones de María e imágenes de santos y beatos.

Los pueblos paganos llevaban amuletos u otros amuletos de la suerte porque pensaban que los trozos de metal o la sustancia de la que estaba hecho el amuleto tenían poderes incorporados para alejar el mal o la enfermedad. La Iglesia Católica es muy clara al enseñar que las medallas religiosas no tienen ningún poder incorporado, estén o no bendecidas. Pensar que lo tienen es una superstición y está severamente condenada por la Iglesia.

Las medallas religiosas como sacramentos

Las medallas religiosas devocionales son sacramentales, símbolos creados por la Iglesia que ayudan al creyente a recordar su fe o sus deberes religiosos. Son recordatorios que ayudan al creyente a rezar, a realizar actos de reverencia a Dios o a Jesucristo. Pueden ayudar al creyente a rezar directamente a Dios o, si se trata de una medalla de un santo, a pedir que ese santo interceda por él ante Dios. La medalla en sí no da ninguna ayuda al creyente, sino que inspira en su fe y esperanza en Dios.

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Bordeando podemos leer el texto: M.N.SS. (María nuestra Santísima Señora) de la Cabeza. En el reverso la imagen de San José. Fotografía y texto gracias a M. Teresa Ruiz Ballesteros.

Medallas religiosas populares

Cada año, miles de jóvenes hacen su confirmación y miles de adultos entran en la plena comunión con la Iglesia a través del RCIA. En cada caso, el receptor puede elegir el nombre de un santo como patrón. Los nombres de santos más populares para estas ocasiones pueden deducirse a menudo de la popularidad de ciertas medallas de santos.

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Medalla Virgen de la Cabeza siglo XIX. Fotografía gracias a M. Teresa Ruiz Ballesteros.

Medallas Virgen de la Cabeza antiguas



Medalla relicario

medalla relicario Virgen Cabeza relicario oval
Medalla relicario Virgen Cabeza relicario oval

Medalla-Relicario Artesanal de la Virgen de la Cabeza Santuario de Andújar manto Oro año 1909.

La teca relicario podría ser de un trocito de manto en hilo de oro, cuando se restauraban los mantos los antiguos trozos de esos mantos se utilizaban para realizar este tipos de medalla y recaudar fondos para estas restauraciones. Dimensiones: 1,6 * 2 * 0,4 cm.


final del siglo XVII y principios del XVIII (ESLAVA, 1996, 39), tienen grabado en el reverso la leyenda: “N. S. DE LA CABEZA” o “N. S. DE LA CAVEZA”, confusión “B” “V” propia del Barroco (siglos XVII-XVIII):

En el reverso tiene una marca o contraste con un león rampante, lo que indica inequívocamente que la medalla fue realizada por un platero cordobés. El león rampante fue la marca de Córdoba desde el siglo XVI. Se sabe que primero apareció junto con la leyenda: “COR”, que dejó de utilizarse ya en el siglo XVII para quedar tan sólo el león, con o sin corona (ORTIZ, 1980, 23). Fuente: Maudilio Moreno Almenara.