RESPLANDOR Y PEANA

Los símbolos de las representación o iconografía de la  la Virgen de la Cabeza están muy relacionadas con la Inmaculada.

Esta iconografía parte del pasaje del Apocalipsis en la Biblia en el cual se representa la Inmaculada: “Apareció en el cielo una gran señal, una mujer revestida por el sol llena de luz  (resplandeciente), con la luna como pedestal y coronada de 12 estrellas”

Por ello esa divinidad que se le da a la Madre de Dios está representada en la Virgen de la Cabeza con una ráfaga o resplandor que simboliza el sol, la luna a sus pies representada por la media luna rematada con dos estrellas y las estrellas que circundan su cabeza representada también por las estrellas del resplandor.

Campana resplandor Virgen de la Cabeza
Fotografía Paco Cassani

La peana y resplandor que entronizan a la Stma. Virgen en su camarín son de las piezas de orfebrería más antiguas que se han conservado en el Santuario. Estos ornamentos simbolizan la divinidad de Maria y a centrar la atención en el elemento central que es la Virgen.

La base de la peana o trono está dividida en seis cuerpos, centrados con relieves narrativos. Separando los angulas resaltan 6 costillas rematadas con cabezas de ángeles. Para realizar esta peana y debido a la falta de dinero en esta época se utilizo la plata de las andas, contiene algunas cartelas sobre doradas que estaban en las antiguas andas del siglo XVI, cargadas de gran simbolismo religioso y de significación histórica. Fue realizado por los orfebres Angulo.

Rosa de Oro con Virgen de la Cabeza en camarín
Rosa de Oro con Virgen de la Cabeza en camarín.

El resplandor rodea a la imagen siendo su forma un elemento característico de la Virgen de la Cabeza. En la base del resplandor está adornado con ángeles de alas doradas, en todo su contorno lleva rayos biselados triangulares rematados con estrellas y rayos biselados.

Detalle singular del resplandor es que si no fijamos bien en la parte superior derecha cuelga una campanilla.


Peana Virgen de la Cabeza

Entre los escasos restos del antiguo y rico patrimonio con el que contó el Santuario de la Virgen de la Cabeza hasta 1936 han llegado dos piezas singulares tanto por su vinculación en directo con la iconografía de la Virgen como por su importancia artística, que quizás por la familiaridad qué causa está la tenemos grabada en la retina de nuestros ojos. En concreto son la peana y el resplandor que acompañan siempre a la imagen de la señora.
La peana se debe al platero vecino de Úbeda Antonio Muñoz de la Villeta y a la iniciativa del Obispo de Jaén Antonio Brusela y Salamanca 1993-1708, quién encarga al primero durante su pontificado el inventario general de joyas y alhajas del mencionado santuario circunstancias con las que podemos tratarla en la primera década del siglo XXI.
Para su realización, otros objetos, la plata de las antiguas andas renacentistas realizadas por Sebastián de Córdoba y Rodrigo De León a finales del siglo 16. La pieza en sí,   en chapa de plata en su color sobre alma de madera, presenta una elegante figura bulbosa de plata o chacal y corte claramente barroco y Nando formas concavas y convexas de tal modo que el plan principal de la misma gira en torno a un ancho baqueton central.

Peana Virgen de la Cabeza detalle

Rematado en sus esquinas por unas grandes volutas coronadas por cabezas de niños. Queda segmentada en 8 tramos, decorados en el centro de su parte anterior y posterior por sendas tarjas sobre doradas con las alegorías Marianas del pozo y el ciprés que en los 6 laterales encontramos unos relieves ovalados sobre dorados dónde se representan distintas escenas de la leyenda de la aparición de la Virgen al pastor de Colomera, provenientes de las andas y qué bien podemos considerar como los objetos más sobresalientes de toda la pieza.
La decoración, de repujado y cincelado, la componen principalmente motivos vegetales entrelazados a excepción de la parte superior de la obra original que a modo de cornisa remataba el conjunto y en el que los motivos eran una secuencia de canecillos. Tras la restauración llevada a cabo después de la guerra civil se reemplazo todo el cuerpo superior sin respetar en nada la decoración previa, que fue sustituida por otra basada en motivos vegetales. Corresponde en todas a la original.

La media luna de plata que se haya a los pies de la Virgen podemos datar la, adjudicar al mismo autor de nuestra peana, ya que con toda seguridad vendrá con ella. Prueba de ello será la falta de marcas y el hecho circunstancial de ser la misma que tenía de los años 20.

resplandor y peana Virgen de la Cabeza

La ráfaga de plata de doble haz en el segundo elemento con el que la Virgen llega hasta nosotros a través de esa visión apocalíptica que tuviese San juan, no describe una mujer vestida de sol con la luna a sus pies. La conforman un grueso baqueton simulando nubes salpicadas de querubines sobre dorados circundando por haces de rayos donde alternan los acabados en punta y el grupo de tres con los individuales rematados por estrellas. En este caso no hemos hallado documentación histórica sobre la autoría de la pieza, aunque queda salvada por el reiterado marcaje de la misma. La marca MG/GVZM/AN aparece junto a la de un castillo con tres torres, la puerta y 2 ventanas bajo 17, Frank por dos números ilegibles y sobre JN. y LEON.
Atendiendo al artículo de Manuel Capel Margarito «los fieles contrastes de platería de Jaén en el siglo XVII», …

En los actos que se realizan fuera del camarín se utiliza una peana y resplandor donado por la Hermana Mayor Ma. Carmen de Torres Puentes.

Fuente: Rafael Frias


La ráfaga y peana de Nuestra Señora de la Cabeza de Andújar. Nuevos datos sobre el conjunto argénteo de nuestra patrona (1937-1943)

Sin duda alguna los hechos acontecidos en el Real Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza de Andújar entre los primeros días de septiembre de 1936 y el 1 de mayo de 1937 marcaron un antes y después en todo lo que acontece a la forma de entender, celebrar y vivir la devoción y por ende la romería en torno a nuestra Patrona.

La destrucción y/o pérdida de la gran mayoría del patrimonio artístico que se guardaba en la hoy basílica provocó que tras la Guerra Civil fuera necesaria su reposición, haciéndose, en el caso de los elementos más simbólicos, de una forma casi mimética, así sucedió con el propio templo, la reja y, salvando las evidentes diferencias morfológicas, la propia imagen de la Virgen. No podemos tampoco olvidar que las piezas del siglo XVII sobre las que se centra este artículo: la ráfaga y la peana, tienen además una fuerte carga simbólica e iconográfica. Ambas, quizá por ser los elementos que más cercanos se encuentran a la Virgen acabaron formando parte casi indisoluble de su propio icono e imagen popular asimilada durante siglos por los devotos.

Esto también se vería favorecido, sin duda, por el diseño tan original de estas, sobre todo de la peana, que hará que para los fieles de la Virgen de la Cabeza sea casi una parte más de la propia imagen haciéndola genuinamente distinta ante otras advocaciones marianas. Hasta el momento se había mantenido que esta parte tan importante del ajuar de la Virgen se había perdido Tomás de Jesús Porras González La ráfaga y peana de Nuestra Señora de la Cabeza de Andújar. Nuevos datos sobre el conjunto argénteo de nuestra patrona (1937-1943) durante el asedio, afirmándose además que las actuales que se encuentran en el camarín eran obra del orfebre lucentino Angulo que las había reproducido tras la Guerra Civil 1. Pues bien, en el trascurso de una investigación llegó hasta mí un ejemplar del diario falangista Patria fechado el 10 de marzo de 1943. En el aparece un artículo firmado por José Cirre Jiménez bajo el título: “El Santuario de la Cabeza” el cual va acompañado de dos fotografías, una muy conocida de la desaparecida imagen de la Virgen y otra en la que se pueden ver apiladas las piezas rescatadas de la peana, la ráfaga, media luna y otros elementos de culto (pudiéndose intuir también lo que podrían ser unos candelabros y jarras de pequeño formato), demostrando así que estos se rescataron de entre las ruinas del santuario tras el final del asedio en los primeros días del mes de mayo de 1937.

En el propio artículo nos dice: “La imagen autentica era del siglo XI, ignorándose su escultor llevaba ráfaga de plata circundándola, que fueron destruidas con ella, pero algunos restos de las mismas y la peana serán utilizados para completar las nuevas, mediante la restauración pertinente.” Sería bueno recordar también la existencia de otra fotografía, en el archivo del periódico ABC en la que se pueden ver los mantos, entre ellos el de la Coronación Canónica de 1909, rescatados también tras el asedio. Ambas fotografías, sin duda, conectadas entre sí las podemos situar muy bien en este hilo temporal de los primeros días tras la finalización del mismo. Además, y remitiéndonos de nuevo a la prensa, en el diario Sol de Madrid del 7 de mayo de 1937 (recordemos que el asedio había terminado el 1 de ese mismo mes) aparece un artículo en el que se nos dice: “…En la comandancia de Andújar han sido entregados en el día de hoy (6 de mayo de 1937) por los soldados del ejército del pueblo todos los objetos de culto encontrados en el Santuario”. Por lo que podemos situar que las fotografías fueron realizadas en los días posteriores a su llegada a la ciudad. Toda esta información se vendría a ratificar con el estudio visual de la peana y ráfaga en la actualidad en la cual podemos distinguir elementos que claramente pertenecen a la original como pueden ser la propia ráfaga en forma de “ocho”, las cabezas de querubes que rematan cada una de las aristas de la misma, las partes bulbosas donde el trabajo del metal se aprecia de distinta mano al del friso que remata la peana, este sí, totalmente nuevo realizado por Angulo.

Resplandor Virgen de la Cabeza después Guerra Civil

Esta afirmación se puede hacer tras la comparativa realizada a una foto de alta calidad de la pena original y otra de la actual donde se ve claramente que esta parte en la antigua tenía una decoración basada en una serie de círculos continuos siendo la actual de hojas de acanto que se alternan desde arriba y abajo. Pero sin duda las partes que nos pueden llevar a afirmar con rotundidad que fue reconstruida y no hecha de nuevo son los óvalos dorados que se disponen en los frentes de la peana ochavada. Estos provienen del primitivo trono procesional que se usaba durante el siglo XVI y que tras el cambio de andas fueron colocados en ella.

Estos representan diferentes escenas relacionadas con la Virgen de la Cabeza, destacando una en la que se nos muestra la procesión de la imagen en la romería. En ella podemos ver el Santuario con la portada que le proyectara junto al resto de la reforma del templo Andrés de Vandelvira, aunque esta portada finalmente no se realizó. Esto nos vendría a datar y reafirmar la originalidad, al menos de estas piezas, puesto que la persona que realizo este bajo relieve tendría que conocer de primera mano el citado proyecto vandelviriano que evidentemente, por cronología, Angulo no conoció. Para terminar, y volviendo al artículo de J.Cirre podemos destacar otros datos que pueden llamar nuestra atención. El texto comienza con una errata ya que habla de que la romería se realizará el “último domingo de mayo” cosa que no sucedió en ese año de 1943. Continúa hablándonos de que Navas Parejo se encuentra construyendo por aquel año el nuevo retablo, el tabernáculo y el sagrario para el santuario, encargado por el Servicio General de Regiones Devastadas y Reparaciones. Del mismo modo nos habla de la hechura de la nueva imagen de la Virgen de la Cabeza, por el mismo artista, diciéndonos que: “…ha sido posible, gracias al escultor granadino, señor Navas Parejo, que había hecho con anterioridad al Alzamiento una imagen de Santa María de la Cabeza y guardaba, con el documento gráfico, los detalles completos de las proporciones y la altura, que es de ochenta y cinco sentimientos. “ Para terminar, el artículo nos dice que en esa romería de 1943 se hará entrega por parte de D.G.R.D.R.2 de la iglesia del Santuario terminada junto con la puerta principal y la cripta. La imagen de la nueva Virgen no fue entregada hasta el año siguiente, 1944, cuando se termina por completo el Real Santuario que es entregado de forma oficial el 8 de abril de 1945, siendo bendecida la nueva imagen el retablo y el camarín el 29 de abril de ese año, domingo de romería.

Este artículo de presa y sobre todo la fotografía que en el aparece viene a desdecir lo mantenido hasta ahora, que todo el conjunto argénteo se había realizado nuevo tras la Guerra Civil. Si bien hay que aclarar que este artículo quedaría supeditado al estudio in situ y de forma detalla de la peana en el camarín de Nuestra Señora de la Cabeza en su Real Santuario de Sierra Morena, cosa que ha sido imposible de realizar en el momento en el que se ha escrito este artículo debido a la situación epidemiológica en la que nos encontramos.

Fuente: Tomás de Jesús Porras González – Mirando al Santuario 2021


Antigua rafaga o resplandor

Anteriormente la Virgen de Cabeza como resplandor tenía un sol rodeando la corona, era un círculo con ráfagas-rayos, como se puede ver en algunas grabados antiguos de la Virgen de la Cabeza.