Pitico de Barro

El Pitico de Barro: El Sonido Ancestral de la Romería de la Virgen de la Cabeza

En el corazón de Sierra Morena, cada último domingo de abril, el aire no solo se llena de vivas y cánticos a «La Morenita»; también resuena un sonido agudo y vibrante que nos conecta directamente con nuestras raíces: el pitico de barro. Este humilde instrumento, superviviente de una tradición milenaria, es mucho más que un juguete; es el alma sonora de nuestra fiesta.

Pitico de barro: Un origen que se pierde en el tiempo

Aunque hoy lo vemos como un objeto festivo, el pito de barro tiene un linaje que se remonta al Neolítico. Las excavaciones en el propio casco urbano de Andújar han sacado a la luz figuras de barro (caballos, gallos, perros) que ya funcionaban como silbatos en el siglo XII. A lo largo de la historia, estos instrumentos han tenido usos mágicos para espantar malos espíritus, terapéuticos y, finalmente, lúdicos.

El «Ruido» que alegra el camino

La relación del pitico con la Romería de la Virgen de la Cabeza es centenaria. Ya en 1677, Salcedo Olid mencionaba en su Panegírico Historial que las cofradías llegaban haciendo «ruido y estruendo» con «pitillos innumerables». Era tal su popularidad que, a principios del siglo XX, se decía que las cofradías compraban estos pitos «por celemines» (como si fueran trigo o legumbres) para regalárselos a los niños. Al regreso de la romería, los pueblos se inundaban de pitidos que anunciaban la llegada de los romeros a sus hogares.

Tipos de Pitos: De la sencillez a la burla histórica

En Andújar, nuestra alfarería ha creado dos grandes familias de pitos:

  1. Pitos Exentos o «Piticos de la Virgen»: Son pequeños, de forma piriforme (como una pera) o globular. Llevan un asita con un orificio para colgarlos del cuello con un cordel y suelen medir unos 4 cm. Son los que tradicionalmente los romeros compran por docenas para regalar.
  2. Pitos Figurativos: Aquí es donde brilla el ingenio del alfarero de Andújar. Representan toros, caballos, pastores o toreros.
    Curiosidad histórica: Tras la Batalla de Bailén en 1808, los alfareros crearon caballitos con jinetes que portaban sombreros napoleónicos a modo de «pitorreo» y burla hacia la caballería francesa derrotada.
caballicos piticos barro

Un oficio que es Patrimonio

El proceso de creación es totalmente artesanal. Se modelan a mano o a molde, se hornean y, en la actualidad, suelen ir vidriados con colores vivos (azules, verdes, rojos) sobre fondo blanco. Maestros alfareros como Pedro Castillo o, más recientemente, Pedro López, han mantenido vivo este oficio, elevando el pito de barro a la categoría de emblema turístico y cultural de Andújar.

Cada vez que soplamos un pitico en el Cerro, no solo estamos haciendo ruido; estamos haciendo sonar la historia de un pueblo que se niega a olvidar sus tradiciones de barro.

Este artículo ha sido elaborado a partir de las investigaciones de Francisco Luque-Romero Albornoz y Enrique Ventosa Carulla sobre «Los sonidos del barro».