Benamaurel

La Hermandad de la Santísima Virgen de la Cabeza de Benamaurel

Orígenes e historia de la Hermandad

No se conoce con exactitud la fecha de creación de la Hermandad de la Santísima Virgen de la Cabeza de Benamaurel ni todos los detalles de su historia, ya que sus estatutos y documentos más antiguos desaparecieron en el incendio que destruyó la iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación.

No obstante, se conservan referencias documentales que permiten conocer algunos aspectos de sus orígenes. Entre ellas, destaca una petición fechada el 3 de abril de 1775, conservada en el Ayuntamiento de Zújar, en la que se solicitaba autorización para que la Cofradía pudiera construir un albergue en el cerro del Jabalcón, con el fin de resguardarse de las inclemencias del tiempo.

Otro documento, fechado en 1865, recoge que, tras el incendio ocurrido en 1837, el alcalde don Juan Galtero ordenó realizar una nueva imagen de la Virgen bajo la advocación de la Cabeza, destinada a recibir culto en la parroquia.

La organización tradicional de la Cofradía

Tradicionalmente, la Cofradía estaba formada por diferentes grupos de hermanos que desempeñaban funciones específicas en la organización y celebración de las fiestas. Entre ellos destacaban los mayordomos, las Insignias y los alabarderos, cada uno con un papel propio dentro de esta tradición.

Los mayordomos y las Insignias

Los hermanos de la Cofradía eran conocidos antiguamente como mayordomos. Por su parte, las Insignias constituían uno de los elementos más representativos de la celebración y tenían la responsabilidad de acoger a los integrantes de la banda de música.

Una de las tradiciones más singulares tenía lugar al finalizar «Los Papeles» del lunes. En ese momento, el Celín extraía las «Cabezas» del saco que formaba parte de su indumentaria, y los asistentes se disputaban el honor de tomar o levantar la Insignia que portarían con orgullo durante el año siguiente.

Este acto constituía un momento destacado de la celebración y contribuía a mantener viva la participación de los hermanos en las fiestas patronales.

Los alabarderos

Otro elemento característico de la Cofradía eran los alabarderos, cuyas alabardas representaban a los bandos moros y cristianos.

Las alabardas son armas tradicionales utilizadas por los ejércitos de los siglos XVI y XVII, especialmente por la infantería de los antiguos Tercios. Consisten en una especie de lanza provista de una cuchilla y un garfio. En la tradición de Benamaurel, estas armas aparecen adornadas con flores y cintas, e incorporan en uno de sus lados una representación de una cara o de una media luna.

En la actualidad, las alabardas forman parte de las Insignias y continúan siendo un símbolo representativo de la tradición de la Hermandad.

La imagen de la Virgen de la Cabeza

La imagen actual de la Santísima Virgen de la Cabeza fue realizada en el taller de Navas Parejo. Su coronación tuvo lugar el 29 de abril de 1957 en el parque de la Cañada, en un acto presidido por el obispo de la diócesis, don Rafael Álvarez Lara.

Esta imagen sustituyó a la anterior, que había sido destruida durante la Guerra Civil. Desde entonces, constituye el centro de la devoción de los fieles y de los actos religiosos organizados en su honor.

La misión y los fines de la Hermandad

La Hermandad y las Insignias desempeñan una importante labor religiosa y cultural, manteniendo viva la devoción a la Virgen de la Cabeza y transmitiendo de generación en generación las tradiciones vinculadas a su celebración.

Su misión fundamental es difundir el mensaje de Cristo por medio de María, promoviendo los valores cristianos y fortaleciendo la fe de sus miembros y devotos.

De acuerdo con sus fines generales, la Hermandad tiene como objetivos cultivar la devoción a la Santísima Virgen María bajo la advocación de la Cabeza, organizar y celebrar los cultos tradicionales en su honor y promover todo aquello que contribuya a la perfección cristiana de sus integrantes.

De este modo, la Hermandad de la Santísima Virgen de la Cabeza de Benamaurel representa no solo una expresión de fe y devoción mariana, sino también una parte fundamental del patrimonio histórico, religioso y cultural del municipio.